Las batallas de Vila

11 Octubre 2018
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“El que mal empieza mal acaba", versa un refrán popular, el cual podría embonar perfectamente en el arranque de la administración del panista Mauricio Vila Dosal, pues al cumplir una semana en el poder, ya abrió varios frentes de batalla, que parecen no prometer buenos dividendos para quien dicen aspira ser el candidato del Partido Acción Nacional (PAN) en el 2024 a la presidencia del país.

Y es que el gobernador ya no da entrevistas a reporteros que van a sus eventos, echó andar la barredora azul al despedir a miles de trabajadores, se enemistó con los activistas que defienden los cenotes de Homún y para rematar, la relación con el Congreso del Estado no es del todo buena, por lo que existe un clima poco propicio para una administración que no cuenta con la mayoría en la cámara de diputados y que a partir del 1 de diciembre contará con un gobierno de izquierda, que al menos en el discurso, está dispuesto a cambiar los esquemas de las administraciones rojas y azules.

Quizá el dueño de franquicias transnacionales como Subway, no ha acabado de entender que ahora es jefe de estado, no un administrador simple y llano, lo cual sin bien, le trajo buenos dividendos como hombre de negocios y como presidente municipal, donde al ganar la elección garantiza tener un cabildo de mayoría que te da gobernabilidad, no será así ante el panorama que como mandatario enfrentará en los próximos seis años.

Al ser gobernador o jefe de un estado, la cosa es distinta, pues no solo se necesita tener el don de administrar bien los recursos con los que se cuenta, también se debe contar con tacto político, humano y social, terrenos al parecer poco explorados por el panista. 

La primera semana como gobernador, Vila Dosal podría titularse “Crónica de un desastre anunciado", pues desde las formas que utilizó para dar a conocer su plan de gobierno y parte de su equipo de primer nivel, mediante una entrevista a uno de los periódicos más añejos del estado, dejaron en claro que el “estilo Vila" sería el privilegio a unos grupos a cambio del desprecio a otros, postura que como jefe de estado es completamente condenable. 

No pasó ni una semana como gobernador y Mauricio Vila Dosal no da entrevistas, al parecer poco le importa atender a los reporteros que son invitados a sus actos públicos, pues prefiere emular al ex titular del Poder Ejecutivo estatal, Rolando Zapata Bello, quién prefirió vivir en la serenidad discreta de un buen administrador, que ser un jefe de estado, que siente su posición política en torno a hechos de interés público como la seguridad, conflictos sociales y la misma dinámica nacional.

Aunque parezca cosa menor, permanecer opaco y oscuro, fue uno de los factores que llevó al Partido Revolucionario Institucional (PRI), a perder el poder en las elecciones de 1 de julio, pues a pesar de contar, en números, con el mejor gobernador del país, el alejamiento de las entrevistas  banqueteras -como se dice en el argot reporteril-  generó un abismo entre Zapata Bello  y la sociedad que si bien, lo vio como un buen administrador, nunca logró cuajar como jefe de estado, prueba de ello es  que no pudo convencer a los electores que le permitieran que su legado siguiera en la figura de Mauricio Sahuí Rivero.

En sus primeras acciones de gobierno Vila Dosal  mandó dos señales que a bote pronto parecieron ser positivas, pues la transparencia y la austeridad son dos temas que los electores reclamaron desde las urnas, sin embargo, el método utilizado por el gobernador para generar ahorros y los cambios al marco legal abrieron dos frentes que le traerán más de un dolor de cabeza.

De entrada, anunció que recortaría el 20 por ciento del personal que existe en el gobierno del estado, pero nunca advirtió que los paganos de ese recorte serían empleados de puestos operativos que dependen de sus sueldos para sobrevivir, quienes de acuerdo a diferentes reportes de los propios afectados, son humillados al momento de pedirles su renuncia voluntaria.

Dentro de los cambios a su administración, el mandatario estatal anunció la desaparición de algunas dependencias y la creación de otras dentro del organigrama estatal, sin embargo, el primer misil lanzado por el gobernador panista a los diputados locales fue el cambio en la ley que regula al Instituto de Seguridad Jurídica Patrimonial de Yucatán (Insejupy), para que no fuera obligatorio que su titular cuente con licenciatura en derecho y cinco años de experiencia en el ejercicio de la profesión, lo que le abriría la posibilidad para que Heyde Cetina Rodríguez -de profesión ingeniero- fuera el director de esa dependencia.

La intentona del mandatario panista generó la negativa del coordinador del la bancada priista, Felipe Cervera Hernández, quien argumentó que no modificarían ninguna ley para favorecer a una persona.

Aun con el vendaval legislativo en su apogeo, el gobernador se subió al ring del pleito que mantienen habitantes y activistas de Homún, con la empresa Productos Agroalimentarios Porcícolas (PAPO) por la construcción de una mega granja porcícola en ese municipio.

De acuerdo con versiones difundidas por la asociación civil Indignación, el gobernador yucateco, mediante al Consejería Jurídica habría expuesto a un juez federal que no existían argumentos para mantener el proyecto de PAPO detenido, pero horas después fue desmentido por la oficina de Comunicación Social de Vila Dosal.

Mientras los primeros rounds se desarrollan en las tierras del Mayab, a miles de kilómetros en la tierra del imperio azteca, Víctor Hugo Lozano Poveda, de los hombres más cercanos a Vila Dosal, fue incluido dentro de la planilla del purépecha Marko Cortés, para que desde allá teja las relaciones necesarias que fortalezcan políticamente al gobernador yucateco y sea contemplado como uno de los nombres que rumbo al 2024 busque ser el presidente del país.

Así entre sueños de grandeza, despreció a los reporteros que cubren la fuente y pleitos hasta con grupos sociales, Vila Dosal cumple una semana como el gobernador del estado.

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