“El que mal empieza mal acaba", versa un refrán popular, el cual podría embonar perfectamente en el arranque de la administración del panista Mauricio Vila Dosal, pues al cumplir una semana en el poder, ya abrió varios frentes de batalla, que parecen no prometer buenos dividendos para quien dicen aspira ser el candidato del Partido Acción Nacional (PAN) en el 2024 a la presidencia del país.

¡CONSUMMATUM EST! Andrés Manuel López Obrador es ya el presidente electo de México por voluntad de una aplastante mayoría que votó por él el 1 de julio. Por fin tenemos un presidente de izquierda, según lo califican muchos de sus seguidores y también muchos de sus simpatizantes en el mundo entero, aunque ignoro cómo se define él mismo.

Los antorchistas de Aguascalientes me informaron, a principios de esta semana, la  aparición de “vinilonas” en algunos puntos de mayor tráfico de la ciudad, con mensajes de repudio al candidato presidencial de Morena y con el logotipo de Antorcha. Estoy seguro de que al candidato presidencial de ese partido le importa un bledo lo que digan o hagan los antorchistas. Siempre ha sido así. Pero a nosotros, en cambio, nos resulta vital dejar claro, a la mayor cantidad de público a la que podamos llegar, qué es, qué piensa, qué hace y cómo lo hace el antorchismo nacional; pues somos una organización que aspira a representar los intereses de las clases y capas más empobrecidas y marginadas del país, y a convertirse algún día en verdadera opción de gobierno para esa misma gente.

Aquiles Córdova Morán

 

Lo sabíamos y lo esperábamos. El Movimiento Antorchista Nacional se ha decantado por la candidatura de José Antonio Meade para presidente de la República. Y son dos sus razones básicas. La primera, muy conocida por el público, es que aunque nuestra relación con el PRI no ha sido fácil ni tersa, es el partido cuyos funcionarios se han mostrado mejor dispuestos a resolver las demandas de nuestra gente, la más marginada del país, y es, además, el que ha registrado y registró hoy las pocas candidaturas antorchistas a cargos de elección. La segunda es que nuestra apreciación de la actual coyuntura nacional y mundial es de un alto riesgo, de extrema sensibilidad de los intereses del imperialismo y, por tanto, con una paz muy frágil para naciones poco desarrolladas como la nuestra. Esto excluye, por el momento, los experimentos audaces y las apuestas arriesgadas para salir del bache, y habla en favor de un gobierno, tal vez conservador, pero mesurado, prudente y buen conocedor de arrecifes y escollos. Ése es Meade.

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