Como después de 45 días del asesinato de Manuel Hernández Pasión, presidente municipal de Huitzilan de Serdán, Puebla, la Fiscalía General del estado no daba señales de querer hacer justicia, el Movimiento Antorchista Nacional inició una campaña de prensa para denunciar esa pasividad y exigir castigo a los culpables. Esto desató una catarata de declaraciones deleznables, falsas y contradictorias, que buscan oscurecer la verdad de los hechos y convertir a las víctimas en culpables para favorecer a los verdaderos delincuentes. La primera de estas notas es la aparecida en la cuenta de Facebook “de un humilde ciudadano” llamado Víctor Medrano que, de entrada, afirma: “Los dueños de la mafia antorchista (…) encabezada por su líder vitalicio Aquiles Córdova Morán, en los últimos días y a través de diversos medios han intentado chantajear al gobierno poblano (…) para que detenga a los asesinos de Manuel Hernández Pasión y ponga un alto a la supuesta serie de persecuciones políticas sufridas en su contra” (sic). A pesar de su brevedad y de la modestia del medio que la publica, esta cita está cargada de ominosas amenazas.

Aquiles Córdova Morán 

Hoy me sumo con entusiasmo a la campaña nacional de denuncia y protesta de los antorchistas ante la pasividad total del gobierno poblano, que encabeza el Lic. José Antonio Gali Fayad, en el asesinato de Manuel Hernández Pasión, Presidente Municipal de Huitzilan de Serdán, Puebla. Tal como lo denuncian mis compañeros en todo el país, ha pasado ya bastante más de un mes del crimen sin que las autoridades poblanas hayan hecho nada visible o comprobable para detener y castigar a los asesinos.

PAN y PRI: pronto, muy pronto

 

Luis A. Boffil Gómez 

La hora se acerca. Algunos de los “iluminados” insisten en que el 25 ó 26 de este mes; otros, antes de las fiestas navideñas para que, de esta forma, digieran con gusto o a disgusto el famoso pavito y sus respectivas chelitas.

O sea, las nominaciones de los priístas y panistas para la contienda de 2018 saldrán en breve. Algunas candidaturas, al parecer, ya estarían palomeadas, pero las más importantes son todavía un misterio. Algunas de éstas son ligeramente visibles, pero las de “caché” están en proceso de negociación, no sin las clásicas patadas bajo a la mesa.

En Acción Nacional, donde en la “capirucha” o Estado Ciudad de México (¿cuál es su capital?) se dirime el Consejo Nacional, ya hay más luz. Por de pronto, casi todos –con excepción de un senador- votaron a favor del llamado Frente Ciudadano por México u como quiera llamarse que, con seguridad, llevaría como punta de lanza al queretano Ricardo Anaya, también máximo líder del blanquiazul. Movimiento Ciudadano que vive de las limosnas que le arrojan los partidos consolidados, también dio su brazo a torcer.

Sólo falta que las “tribus” del Partido de la Revolución Democrática (PRD) voten, finalmente, por integrarse al bloque opositor, aunque todavía no están decididas con la figura de Anaya; quizá se subleven y pongan como condición a Miguel Ángel Mancera, actual jefe de Gobierno del ex Distrito Federal. En fin, que con su PAN se lo coman.

Pero en el ámbito estatal –como dicen los yucas: “es lo que realmente importa; lo demás vale madre”- también los tiempos cuentan y podrían estar sujetos a las fechas antes descritas. Y eso lo saben panistas, priístas, perredistas y demás partidos minoritarios con sus acostumbrados lambiscones que sólo aspiran al “hueso” por el mismo “hueso” y no por tratar de servir a la sociedad, lo que siempre se queda en el fondo del bacín.

De entrada, en el PAN quedan firmes cuatro nombres y de ello quedó claro en este Consejo Nacional: Mauricio Vila Dosal, Renán Barrera Concha, Joaquín Díaz Mena y Cecilia Patrón Laviada; los tres primeros para la tanda gubernamental y la dama rumbo a la alcaldía de Mérida.

Los acercamientos entre los máximos dirigentes copulares del blanquiazul con los “boxitos” están adelantados. Vila y “Reni”, al parecer, tienen encuestas a su favor –los nombres son reservados porque las autoridades electorales como el IEPAC tienen la piel muy sensible y todo les da diarrea-; “Huacho” Díaz presiona para la Senaduría y talachea por el Frente Ciudadano pero se topa con Raúl Paz Alonzo, el dirigente local de los panuchos, mientras que Cecilia Patrón, al frente de Desarrollo Social de la comuna, le mete duro a la chamba y no cede por ser la abanderada a la alcaldía. Ello sólo sería posible si Vila es el ungido para disputar la silla del Poder Ejecutivo, pero también se daría un encontronazo con Barrera Concha, quien tiene trazado su plan B.

Los demás potenciales abanderados panistas son sólo “reflectores” que tratan de desviar la atención. El doctor Manuel Díaz Suárez, diputado estatal, sólo sueña con la alcaldía pero se conformaría con una “chuleta” federal, mientras que Mauricio Díaz Montalvo, regidor en funciones, asegura tener los méritos para disputar la “joya de la corona”. Alguien que le diga: “aterriza, chamaco”.  

En tanto que en el PRI la presión aumenta, aunque el priísta número uno, Rolando Zapata Bello, pretenda disimular. Los nombres no han variado pero, presuntamente, el escenario se ha concentrado en el ámbito federal. El gabinete de Enrique Peña Nieto ha sumado ahora el nombre de Liborio Vidal Aguilar, el diputado federal y conocido empresario nacional, en las juntas del llamado nicho yucateco que ya se discuten en las altas esferas.

Antes sonaban sólo Jorge Carlos Ramírez Marín, Pablo Gamboa Miner, ambos legisladores, y Mauricio Sahuí Rivero, el secretario de Desarrollo Social y que fuera blanco de críticas –y hasta de elogios- cuando circuló, el mes pasado, una foto antigua donde Rolo Zapata le levanta la mano en señal de triunfo. Pero resulta que el “factor Zací” ya está en boca de varios funcionarios de alta jerarquía, muy cercanos al Presidente Peña.

El “factor Zací”, en cuestión, es Liborio Vidal y se ha incorporado a la suma de potenciales aspirantes por, ahora sí, un “factor” clave: su capacidad de mediación y disposición a colaborar en vez de tirar “golpes bajos”.

Los más adelantados en la fase diplomática, por así decirlo, de moverse en las altas esferas del poder son, sin duda, el gordito Marín y el joven Pablo Gamboa, pero el llamado provinciano de Zací (Valladolid) fue puesto en la mira de José Antonio Meade, uno de los que puntean por el PRI para la candidatura presidencial sin ser un priísta natural, más bien, un camaleón de la política que tiene poca cola que le pisen (aunque no faltará alguien que se la busque).

Y, precisamente, por el sentido de que Liborio tiene más positivos que negativos en su trayectoria política. El PRI anda en busca de gente con los más limpios antecedentes. Y así, de fácil, se metió en la disputa Vidal Aguilar, el cual también sumaría en caso de que no sea el abanderado a la gubernatura yucateca. No tiene nada que perder y si es por cuestiones económicas, menos. Plata no requiere del plano federal. No olvidar que su zona de voto, el distrito uno, es el más grande del Estado y sin ese caudal de votos, el PRI tendría menores posibilidades de triunfo teniendo en cuenta que Mérida es bastión de Acción Nacional. Ah, caray, ¿alguien habría pensado en el “factor Zací? Quizá muy pocos; ahora ya lo miran con simpatía. Y por Mérida, abusados: el más sonado sigue siendo San Panchito Torres.

Claro está que Pablo Gamboa y el gordito Marín son vistos como la referencia legislativa de Yucatán a nivel federal. Nadie duda de sus propias capacidades y de amistades e influencias. Pero si ellos –o sus asesores- pensaban que estaban solitos, ya no es así. La política es de tiempos e inesperados virajes. Pero que nadie tema: el PRI empezará a dar señales de humo blanco antes de terminar noviembre. Los suspirantes y sus colaboradores ya dan signos de agotamiento. Urge la definición.

Amiguitas y amiguitos, ya saben: sugerencias para que las señales surjan pronto (de lo contrario, en los siguientes ocho meses varios desfallecerán de insomnio), enviarlas a Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. y/o Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

En estos últimos días, el centro de atención se lo llevaron los aspirantes a candidatos independientes para todos los renglones: desde gubernatura, alcaldías y diputaciones locales, con el aderezo de la visita de Margarita Zavala Gómez del Campo –esposa del ex presidente Felipe Calderón- para sostener una reunión con estudiantes de una conocida universidad particular con fuerte esencia panista y, posteriormente, se la pasó recolectando firmas en la Plaza Grande de Mérida con el objetivo de alcanzar las 800 mil y pico requeridas por el Instituto Nacional Electoral (INE) y sus contradictorios consejeros para ser avalada como abanderada presidencial.

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