La 4T, desorganizado proyecto mesiánico

20 Septiembre 2019
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El estreno de la conferencia mañanera del Presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, en Mérida, Yucatán, dejó en evidencia el grado de desorganización que priva en el gobierno que encabeza el "mesías tropical”, lo que explica en gran medida el descontento de varios sectores del país, quienes a 10 meses del arribo de la 4T, ven con preocupación que la novatez o ineptitud de quienes prometieron un proyecto alternativo de nación, pone en riesgo la de por sí endeble economía emergente de México.

Al desnudo quedó la mayor preocupación del equipo del tabasqueño por exaltarlo, que potencializar los escasos logros con los medios de comunicación locales, quienes fueron relegados y limitados a ser parte del set de lo que se denominó “ejercicio democrático” por parte de una empleada de la llamada cuarta transformación (4T) quien se identificó como Nohemí Verónica Beraud Osorio, titular de Información y Logística de Medios de la Coordinación General de Comunicación Social de Presidencia de la República.

Y es que cortar a varios reporteros de la llamada “mañanera”, celebrada por cierto en una instalación militar,  en plena efervescencia de la paz por la Cumbre Mundial de Premios Nobel de la Paz, dejó en el tintero la gran pregunta: ¿Si tanto admira a Yucatán, por qué el Presidente de México ha ejercido recortes superiores a los 2 mil millones de pesos desde que tomó el poder?

Nadie lo preguntó y quienes estábamos en esa sintonía fuimos ninguneados por parte del equipo de prensa del “mesías tropical”, por lo que muchos decidimos no acudir al set del programa de televisión ideado por el propio López Obrador desde que era jefe de gobierno, como un evidente distractor para que sea el primer mandatario del país quien lleve la agenda mediática y por ende la enajenación de la opinión pública, que replica sus chistoretes y ocurrencias en lugar de exigirle de manera seria y organizada que cumpla lo que en su campaña prometió: La refundación, no refundición de un país que sangra a borbotones.

Desde el inicio de la presente semana, el gobierno federal emitió la agenda semanal de Andrés Manuel López Obrador, que curiosamente (en política no hay coincidencias) se originó en el marco de un evento de gran  envergadura en Yucatán como lo es la Cumbre Mundial de Premios Nobel de la Paz, a la cual el gobierno de la 4T le aplicó el fulminante “fuchi, wacala” acuñado por el caudillo mayor, pues pocos fueron los funcionarios que acudieron al arranque del evento y el propio Presidente tuvo una fugaz participación en una cena apartada del pueblo que dice amar.

A pesar de  que ya se conocía la agenda de López Obrador, fue hasta el miércoles por la tarde, debido a la presión de varios reporteros que estaban interesados en preguntar temas como los recortes presupuestales para Yucatán, el Tren Maya, los hospitales que prometió y diversas fallas en la operación programas sociales de la 4T que han sido ordeñados por empresarios que le piden “moche” a beneficiarios.

En la convocatoria a acreditarse distribuida por el vocero de la delegación de la Secretaria del Bienestar, a periodistas locales, se aclaraba que a las 16 horas del jueves se explicaría la logística de la llamada “mañanera”.

Sin embargo, pasaron las horas y diferentes directivos de medios de comunicación tradicionales recibieron llamadas de operadores de las fuerzas armadas de México para exponerles que la rueda de prensa sería en la Base Aérea Militar Número 8.

El rumor puso en alerta a diferentes reporteros independientes, quienes en nuestras “benditas” redes sociales virtuales, expusimos nuestro malestar por la exclusión que en ese momento éramos objeto.

La tensión subió de tono que incluso el propio delegado de programas del bienestar se comunicó con algunos reporteros para ofrecer su apoyo para poder ingresar a la rueda de prensa, lo cual fue rechazado por varios, toda vez que desistieron de ir a tal evento para no ser un “mueble” más de la “mañanera” de la 4T.

Al final se llevó a cabo la rueda de prensa con un salón medio vacío, privilegiando las preguntas de los medios “nacionales” y con el molesto ruido de los aviones que despegaban a esa hora en las pistas del Aeropuerto Internacional de Mérida, lo que fue una molestia para los comunicadores.

 

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