Las acciones se llevaron a cabo el pasado 29 de diciembre de 2025, en cumplimiento de una orden de inspección emitida el 21 de diciembre de 2025, derivada de una denuncia ciudadana que alertó sobre posibles afectaciones ambientales dentro de esta Área Natural Protegida.
Durante la diligencia de inspección, personal de la Profepa constató la realización de remoción parcial de vegetación natural, efectuada de manera manual, en un ecosistema correspondiente a vegetación secundaria de selva baja caducifolia, manteniéndose parte del estrato arbóreo en pie.
Asimismo, se observó la delimitación del predio mediante alambre de púas en su colindancia poniente y la instalación de un cerco de piedras (albarrada) en la colindancia oriente que se encuentra dentro de la poligonal del Parque Nacional Dzibilchaltún, un área de alto valor ambiental, cultural y arqueológico.
Durante la inspección se constató la presencia de vestigios arqueológicos al interior del predio, así como áreas de vegetación que aún no han sido afectadas, lo que incrementa la importancia de su protección y conservación.
Las actividades detectadas se realizaron sin contar con la autorización correspondiente emitida por la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), requisito indispensable para cualquier cambio de uso de suelo en terrenos forestales, y más aún dentro de un Área Natural Protegida.
Por lo anterior, la Profepa impuso como medida de seguridad la clausura temporal total de las actividades, colocando los sellos de clausura. El objetivo fue detener cualquier acción que pudiera generar mayores daños ambientales y salvaguardar tanto los ecosistemas como el patrimonio cultural presente en el sitio.




