Víctor Caballero es un sinvergüenza, acusan defraudados de Crecicuentas

02 Febrero 2018
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Defraudados de Crecicuentas acusaron a Víctor Caballero Durán, precandidato del Partido Revolucionario Institucional (PRI) a la alcaldía de Mérida  de “sinvergüenza”, pues niega su “evidente” responsabilidad en el millonario fraude.

La mañana de este viernes, los afectados regresaron a protestar frente a la sede del Poder Ejecutivo estatal para fijar postura en torno al “premio”  que el PRI le dio a Caballero Durán con la precandidatura.

Los inconformes bloquearon la circulación de la calle 61 con 60 y 62 del Centro Histórico, de la capital yucateca.

“Es una persona falta de humanidad, de principios, que lo pusieran de candidato fue lo peor que pudieron hacer, no sé qué nos espera, pues nos quiere gobernar”, refirió Ranquel Angulo Esquivel, una de las afectadas

Advirtió que no bajarán la guardia y seguirán manifestándose. Con sus pancartas recuerdan su lucha desde hace seis años, y como las autoridades les han dado la vuelta en el caso, ignorándolos, encubriéndose unos a los otros.

Julio César Magaña, del municipio de Oxkutzcab, a quien le robaron dos millones de pesos, fruto de su trabajo de 17 años, jornalero en Estados Unidos, manifestó que no desistirá de su lucha, y aunque la justicia en Yucatán y en México no exista, sí existe una justicia divina que algún día le llegará a Caballero Durán.

“Vamos a seguir manifestándonos hasta que nos devuelven nuestro dinero, no les estamos pidiendo caridad, es dinero robado, dinero que nos robaron”, enfatizó.

Afirmó que a pesar de que el precandidato del PRI y ex titular de la Secretaría de Educación del Gobierno del Estado de Yucatán (Segey), Caballero Durán, insiste en su inocencia, los defraudados señalan que aunque se declare inocente, es responsable igual o más que la familia Argáez López.

“Él puede decir muchas cosas, se pueden firmar miles de cosas (papeles) con notarios corruptos, así le hicieron a mi madre, a ella le quitaron todas sus propiedades y se las vendieron ¡imagínense!, un funcionario público ¿qué no puede hacer?, cuestionó.

 

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