Uno de los sucesos que ha hecho popular a El Castillo de Chichén Itzá es la hierofanía conocida como el descenso de Kukulcán, en la que se aprecia una serpiente de luz solar deslizándose a lo largo de la balaustrada noroeste del edificio, que culmina con la iluminación de su cabeza pétrea, al pie de la pirámide, la cual inicialmente se propuso para los días equinocciales.
Bajo el suelo del Ex Convento de San Bernardino de Siena, en Sisal, Valladolid, Yucatán, está el cenote Síis Já, una cápsula del tiempo natural donde especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) realizaron el registro de una serie de vestigios que datan de la época de la Guerra de Castas (1847-1901), ubicados al fondo de la hondonada.
Como parte del proyecto de salvamento arqueológico en el Servicio Ferroviario de Carga en el Tren Maya, especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) realizaron trabajos de consolidación preventiva en el juego de pelota del sitio arqueológico de Chichan Panadero, ubicado a las afueras de la comisaría de Poxilá, municipio de Umán, en Yucatán.
Como resultado del Operativo Equinoccio de Primavera 2026, que este fin de semana fue implementado por la Secretaría de Cultura del Gobierno de México, a través del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), poco más de 179 mil 500 visitantes atestiguaron el cambio de estación en diversas zonas arqueológicas de nuestro país.


